dijous, de març 30, 2006

La niña impetuosa que lo quiere todo



La niña impetuosa, activa, que quiere aprovecharlo todo, vivirlo todo, estudiarlo todo. Que quiere ser músico y actriz y deportista. Que quiere ser elegante e intelectual, y se afana por lograr la perfección en todo. Suele ser realmente atractiva, realmente inteligente; pero no será feliz, ni hará feliz a los que vivan con ella.
(Carmen Werner, "Convivencia Social", curso 3º, libro editado por la Sección Femenina, 1955.)

dimarts, de març 28, 2006

Crueldades intolerables


Caty nunca consiguió ver el final de Dogville. Mejor, es terrible.
El día anterior me preguntaba si la solución era escapar, huir de Dogville. Ella me contestaba que...ahora no me acuerdo de lo que me contestaba pero me decía "nunca llegué a ver el final de la película".
Sonrisas en el auditorio.
Los que hayan conseguido llegar hasta el final saben a qué me refiero: después de una caravana de crueldades intolerables, Grace, la protagonista, agarra una ametralladora y los mata a todos.
Pensé en contestarle pero ese día quemaban coches en las calles de París y en los diarios de Argentina y Barcelona aparecían otra lista de desastres. Escribí entonces sobre mi rechazo absoluto de la violencia con una foto de Paul, el amor de mi amiga M., que viaja por el mundo en bicicleta pidiendo la anulación de la deuda de los países pobres.
También sobre mi creencia absoluta en la fuerza de la gente junta.
Ya sé, ya sé. La cuestión no es tan simple, ni tan suave. Sé que esta afirmación diaria respecto de la Paz (así, con mayúscula) es una desesperación por... exactamente es eso. Mi afirmación diaria respecto de la Paz es una desesperación. Una desesperación violenta.

Querida Caty: Mejor que no lo viste, no importa, es muy triste. No lo veas.

divendres, de març 24, 2006

Cambios

Esta foto que ven tiene un año. Apenas un año y es increíble cómo cambian las cosas. Las cosas importantes y las cosas tontas..mmmsé, no hay ningún dato porque este es un mensaje para mí misma, y aunque lo publique, muy privado. No es una clave ni nada parecido, es sólo un mensaje para mí misma, para leerlo yo y recordarme cosas. La melancolie ça continue mais il a des petites rayons que se asoman por mi ventana.

dimarts, de març 21, 2006

¿Huir de Dogville..?



Divina paciencia. Paciencia de sabios, paciencia de madre. Paciencia infinita. Hoy no me alcanza el Sol, ni esta luz que entra como vos por la ventana. No me alcanza. ¿Cómo no pensar que todo lo que pasa son señales? ¿Cómo no?. No importa qué, yo sé, los tres, todos lo sabemos. Una vez, y otra, y dos, y seis, y diez más. ¿Resistir? ¿Aguantar? No necesito buscar sinónimos en el diccionario. ¿Sostener? ¿Soportar? ¿Porqué? ¿Porqué? Dis-moi.

dilluns, de març 20, 2006


Me toca aborrecer la violencia, me toca y lo hago y no por obediencia a lo que me corresponde por generación sino por una convicción absoluta.
Aborrezco la violencia, todas las violencias que no enumero para no insultarles la inteligencia. Creo, y creo que es imprescindible, en la fuerza de la gente. Hablo de lo que tengo cerca, y esto que pasa en Francia es importante. Me gustaría tener una foto de alguna maestra del Chaco, en Argentina, o en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia o en Paraguay o en alguna ciudad chiquita de Perú o de Ecuador o de Colombia, o algún rincón de Latinoamérica. Una maestra que esté enseñando a leer, a dibujar o a escribir. No tengo.

Pero tengo una foto de Paul, que tampoco es en Latinoamérica sino en Africa, y no es de un aula sino de una nena con cara de Sol. Sí, es verdad lo que me dicen, estoy un poco triste. Tout se complique...c'est dure.

dijous, de març 16, 2006

Ventanas para suicidarse, ventanas para mirar la Luna

A no confundirse, no es que no entienda a mi abuela. De haber sido constructora, o arquitecta, yo también hubiera prohibido las ventanas. O mejor dicho, antes de ofrecer una casa a una persona, lo hubiera hecho pasar, necesariamente, por un riguroso cuestionario. El Proust me hubiera servido, así como lo ven, da mucho de sí. El futuro comprador o inquilino debería contestar este cuestionario y recién ahí uno estaría en condiciones de saber si esa persona está emocionalmente preparada para vivir en una casa con ventanas. Es verdad que hay gente que engaña, mi hermano, por citarles un ejemplo, una vez alquiló una casa que en teoría, y según mis análisis incertificados, le estaba absolutamente prohibida. Un piso en un sexto (o séptimo u octavo) piso en un edificio de lo más triste en un barrio de lo más desolador en una ciudad de lo más desquiciante en un país de lo más rellenear con lo que corresponda.

Así y todo, sobrevivió. Pudo pasar por la ventana y sólo abrirla para que entre el Sol. Como ven, todo falla.

dimarts, de març 14, 2006

Tarde por el Sol

Tarde, lo sé, lo siento. Es decir tarde para temprano, no como el domingo que era (ese día sí) tarde para tarde, tarde para cualquier cosa. Tan tarde que ya otro día. Es que entiéndanme, que una sea de invierno no quiere decir que no le guste el calor (estaba hablando de un calor específico: el térmico) (¿hay otro?), pero ahora que lo escribo (y pienso en ustedes que lo leen) se me ocurren otro tipos de calores, porque yo (Santa mujer) escribo calor y sólo pienso en el del verano (pobrecita) (¿pobrecita?) No como ustedes que lee "calor" y se le ocurren otros varios de ellos, el térmico (¡que no hay otro!) pero el calor en el sentido, enfin, en ese sentido que están pensando.

A lo que iba: que estoy aquí, tarde, porque me quedé tomando un té frío al sol. Dirán haciendo qué, digo qué más además de tomar el té. Pues lo que se vé en la foto y además (sobre todo) disfrutando que a partir de mañana no lo podré hacer: estreno trabajo nuevo.

Lo sé, lo sé, gracias anticipadas.

dilluns, de març 13, 2006

diumenge, de març 12, 2006

Vengo de aqui

La Pianista. La Plata.


Que tal. Tarde hoy, lo sé. pero es que han pasado un montón de cosas. El reencuentro con mi amiga Eglé, el cumpleaños suspendido de Santino, el mail de Raquel. Imposible. Para colmo Maxi, en un arrebato al verme tan desconcertada por los acontecimientos del día, me mira alegre y me propone:

-Miremos una peli, olvidémonos de todo, olvidémonos.
-Qué bien, es verdad- dije yo- comamos alfajores argentinos y àla, acabemos con el dolor!

¿Saben que película era?

LA PIANISTA.

No comments. Y ahora sí marcho. A leer Lulú, Tobi o Periquita. No puedo seguir con esas imágenes horribles es mi cabeza. Bona nit a tots.

Se preguntarán ustedes qué tiene que ver con ésto el mapa de la ciudad de La Plata, la bella. Pues NADA, era sólo melancolía.

divendres, de març 10, 2006

Tarta de verduras

Vale, depués sigo con lo de las ventanas. Pero ahora les quiero enseñar esta tarta de verduras que hicimos con Victoria. Ella hizo la masa (buenísima) y yo el relleno (idem).

Estaba tan buena como parece.

Las ventanas de mi abuela


Les cuento: Eso que se vé en la foto es la vista que tiene Victoria desde su ventana. ¿No es una maravilla? Es que ya saben...yo y mis ventanas...Desde que mi abuela me llevaba al balcón de su casa para señalarme en los edificios de enfrente las ventanas desde las que se habían tirado sus amigas, tengo una fijación. No por tirarme, porsupuesto, sino por las ventanas en sí. Ahora que soy mayorcita, sé que esas cosas marcan.
El ritual de mi abuela era el siguiente: Salir al balcón cada día a mirar (a mirar por la ventana, estuve a punto de escribir, pero si salía al balcón medio difícil mirar por la ventana, no?) A lo que iba, salía al balcón y yo, como abducida por una magnética energía, salía atrás de ella.
-¿Ves esa ventana...? -decía-
A lo que yo, si mal no recuerdo, no contestaba. Aunque la veía perfectamente, porsupuesto.

Tengo un poco de frío, sigo luego.

dijous, de març 09, 2006

Amparo



Nos conocimos en París hace seis años, en las clases de francés de Madame Thomas de Sainte Marguerite. Todavía no sabíamos que se llamaba Pauline, ni que había estado casada durante años con un escritor venezolano. A mí me encantaba su manera de andar, su rodete canoso, peinado impecable. Nos hacía estudiar un poema de memoria en cada clase. Todavía recuerdo "Barbara" de Jacques Prèvert:

Barbara...il pleuveut sans cesse sur Brest ce jour là...

et tu marches suriante, èpanuie...

No quiero recordar. Necesité seis años y varios viajes para conseguir ser feliz allí. A la gente le gusta pensar en París. La gente escucha París y piensa en amantes, paseos y felicidad. Pero yo no conseguía dejar de llorar. Llorar, llorar y no parar. Las botas mojadas por la lluvia, las medias empapadas y frías, el pelo enredado en la nuca poque cuando me lo lavaba tenía que hacerlo tan rápido que no me lo podía desenredar.
Viví en una habitación ínfima (sólo entraba una cama, una hornalla y una caja) y sin baño. Todavía puedo sentir el dolor en la nuca, como una espada clavada hasta la garganta cada vez que bajaba la cabeza para ponerla bajo el chorro de agua helada.

Almuerzo en Paris.

divendres, de març 03, 2006

Empiezo a entender

Es extraño, pero juraría que hace un tiempo (dos años, quizá..?) hice el mismo procedimiento: Decidir crear un blog, buscar entre las posibilidades la que me parecía más interesante y acto seguido voilà.
Ahora que lo he reintentado (y me ha salido) recuerdo el infierno de la otra vez. Horas y horas esperando (qué..?), infernales navegaciones (por dónde..?) para finalmente llegar a un puerto horrible, seco y en donde nada era lo que parecía. Ya ni me acuerdo del nombre, pero tampoco quiero mucho porque seguro que es tan seco y denso como el puerto blog al que llegué.
Hoy es marzo ya (hubiera preferido enero..?) y aquí estoy. Bienvenida.