dijous, d’agost 24, 2006

Mi globo rojo


No aparece en la foto pero YA te tengo entre mis manos.



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dissabte, d’agost 19, 2006

divendres, d’agost 18, 2006

diumenge, d’agost 13, 2006

Culpables e inocentes

Veo que los inocentes se sientes culpables
y que los culpables se creen SIEMPRE inocentes....

dimecres, d’agost 09, 2006



El pelo largo, rojo y lacio hasta casi tocarle la cintura. Unas facciones simétricas y delgadas que desde pequeña me recordaban a los retratos de Klimt y Modigliani. Una piel blanquísima y llena de pecas, y manos como de princesa de un cuento, finas y largas.

Faldas estampadas que le tocaban el suelo, con dibujos búlgaros en naranjas, caobas y amarillos. Botas de cuero y en la frente una trenza de hilos de seda de colores, ínfima, que ataba atrás de su cabeza con un nudo imperceptible y le envolvía la frente.
Las hacía ella misma, cada día trenzaba una bincha distinta. Ataba los hilos a una superficie vertical y rígida y con una habilidad de artesano, en segundos acababa la trenza. Cuando a la noche se las quitaba, las acomodaba en la cabecera de su cama sagrada.
Algunas veces me animaba a entrar en su cuarto y las veía una al lado de otra, todas las binchas que había usado en la semana... me acercaba de a poco, sin animarme a tocarlas.

La habitación de mi madre era un pequeño palacio con aroma a sándalo y a madreselva, con el suelo de mármol color vino, el techo de madera y la ventana rectangular por donde se asomaban infinitos árboles y plantas. Era difícil detectar las ínfimas trenzas de hilos de seda.
A pesar del enorme espejo y los tesoros escondidos del placard de madera que me llamaban, podía adivinar sin esfuerzo las pequeñas trenzas acomodadas en una esquina de la cabecera de la cama, sin conseguir acercarme lo suficiente, sin llegar a tocarlas.

dimarts, d’agost 08, 2006



“....y los conductores de los programas siempre decían “la verdad libera”. Sí, claro, pensaba Matías. A él no le había servido para nada. Esa noche se la había pasado vomitando en un balde que Roberto le había puesto al lado de la cama –después de echar a las chicas con alguna excusa-, y cuando se despertó al otro día no pudo soportar quedarse a comer ni mirar a Roberto, y mucho menos a sus padres. Había vuelto a su casa en tren, solo, y su amigo no repitió las promesas de ayuda de la noche anterior. A Matías no le importaba. ¿La verdad libera? Bueno, a él lo había liberado de la escuela, porque no volvió después de esa noche. Tenía miedo de que Roberto se lo contara a alguien. Tenía miedo de que las chicas hubieran escuchado algo (se las imaginaba, escondidas detrás de la puerta de la cocina, riéndose). Tenía miedo de que alguna profesora o la mismísima directora lo llamara aparte para hablar del Tema. Durante un mes se levantó temprano y salió con la mochila de su casa, pero en vez de tomar el colectivo hasta el colegio, se quedaba sentado en una plaza o gastaba las monedas para el sándwich del recreo en videojuegos, aunque los odiaba porque apenas los entendía, y cuando jugaba era pésimo. Después decidió quedarse durmiendo: a Mamá no parecía importarle demasiado que dejara de ir a la escuela. Apenas hizo una escena, le reprochó agregarle dramas y preocupaciones, gritó que tenía que conseguirse un trabajo o lo echaba, y después se tranquilizó como si, en el fondo, lo esperara. Era previsible, pensaba Matías. Carla tampoco había terminado la secundaria. Después, cuando ella se pegó el tiro, Mamá y todos los demás olvidaron su “deserción” , como la llamaba la tía Cristina. De alguna manera le debía un favor a su hermana, pensaba Matías.”



“Cómo desaparecer completamente”, Mariana Enríquez.
Emecé, Cruz del Sur, 1º edición octubre 2004.

"Porque cuando llevas una cicatriz en la cara o en el corazón, sólo es cuestión de tiempo antes que alguien te haga otra"
Nick Cave, And the Ass saw the Angel.

"Quiero caminar pr la nieve sin que mis pisadas dejen huella"
Richey James Edwards.

Traducción: g. (gracias Gabriela, Su y Pau)