dilluns, de maig 29, 2006

Jaque mate


O cómo avanzar veintisiete casilleros en el juego.


Escucho mientras tanto: El sonido de la impresora a mi lado.

dilluns, de maig 22, 2006

No vendran mas angeles en nuestra ayuda, solo estamos nosotros dos.


Es que tal vez (ahora pensándolo) nunca los hubo.



Escucho mientras tanto: Rufus Rufus Rufus todo Rufus W. Sin parar, sin tregua, sin casi más lágrimas, sin nadie más.

dijous, de maig 11, 2006

Soy la rabia


Colombiana, ecuatoriana. Murciana en el Nitsa, catalana en Madrid. Boliviana en Argentina y argentina en París. Soy peruana,  de República Dominicana, mexicana y hondureña limpiando pisos en cualquier lado, ponele en Nueva York. Indú, sudanesa y paraguaya. Negra en Missisipi, negra siempre, gitana, judía, mora y pakistaní. Española y portuguesa en todos y cada uno de tus edificios chics. Chilena, uruguaya, venezolana, brasileña de Guatemala. Villera en Puerto Madero y Banlieusard en Saint Germain. Mapuche. Toba. Toledana en la oficina de Monsieur D. Soy de Puerto Rico. Costarricense, cubana. Soy el dolor y la rabia, soy el dolor, soy la rabia.

dilluns, de maig 08, 2006

Agotada y contenta



Tres días geniales, no paro de cantar y bailar.

Escucho: " Penny & Jack" THE ESSEX GREEN
genial genial genial

Otra cosa (dos): Mi amiga A. se casa y me robaron el móvi. Me encanta, tendré que comprame un vestido para estar guapa el día de la boda y no podré comunicarme con nadie.

En la tele de fondo, y sin sonido: Tringtignat en BTV. Una noche con Maud. Ella es Maud.

diumenge, de maig 07, 2006

Planeo los universos

Mientras me decido a escribir escucho (y canto sobre todo): Sau en vivo
"Nomès ho faig per tuuuu"
pero no todo sino a partir del minuto 3.06 "nomès ho faig per tu, que me escoltas callada en silenciiii (callada lo canto con la "ll" argentina, es a dir: "cayada")
"Nomès ho faig per tuuuu, ara que estas aqui al meu devant, nomès ho faig per tu".

Alguien dijo por ahí que estaba vaga y no escribía. No estoy vaga, sólo cansada.......

diumenge, d’abril 30, 2006

Paris



Escucho: Nunca te he visto (La buena vida)

.... quiero desafinar así...;-)
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dissabte, d’abril 22, 2006

Mi papá, los pobres y las lentejas de mi abuela



La primera vez que escuché la palabra “pobre” tenía cuatro años y estaba mirando un noticiero por televisión. Así de entrada, me pregunto qué estaba haciendo yo a los cuatro años mirando un noticiero en lugar de dibujos animados, pero en fin, ese es otro tema. A lo que vamos. Yo estaba tirada en la alfombra y escuché “bla bla bla….los pobres…bla bla bla bla”. No recuerdo nada más, sólo recuerdo, como si hubiera pasado recién, que escuché eso y que no sabía qué era.

-Papi ¿Qué son los pobres…?
(Silencio. Mi abuela mira a mi padre y sale de escena rápidamente “porque la mucama la llamaba.”)

- Los pobres son gente que no tienen plata. No tienen nada, ni para comer.

Quince minutos más tarde, todos estábamos sentados en la mesa. “Todos” éramos mi padre, mi abuelo, mi abuela, mi hermano y yo. Mi madre vaya uno a saber por dónde andaba, es probable que en algún universo lisérgico.
Pero sigamos con la escena: Mi abuela hizo sonar la campanita y dos segundos más tarde apareció con una enorme bandeja María, “la sirvienta”. Todavía no puedo creer como mi abuela, tan divina, podía a veces usar esa palabra terrible para hablar de ella.

María dejó todo en la mesa y se fué. Plato del día: lentejas, algo que yo nunca había comido. Miré con desconfianza, revolví, probé un poquito y se ve que no, que no me gustaba.
Al principio todo fue bastante relajado, mi abuela insistía, mi padre también…pero yo nada, no había caso. Entonces puso su cara y su voz más seria y me dijo:

-Ya está bien de jugar con el tenedor, comé.
-No me gusta.
-No importa, lo comés.
-No quiero (En ese momento miré a mi abuela, quería saber si podía seguir en mi línea o si ya era hora de parar y comerme las lentejas). Mi abuela por supuesto, no me detuvo.
-Querido, dejala a la nena, no le gusta…
-Mamá vos no te metas.

Se habían formado dos bandos: mi padre por un lado y yo con mi abuela. Tres bandos mejor dicho, el otro lo conformaban mi hermano y mi abuelo que seguían la escena como si se tratara de un espectáculo.
Digo yo, me imagino, ya que estaban sentados en la otra lejana punta de la mesa y no decían ni una palabra mientras comían.

-Agarrás ese tenedor y te lo metés en la boca.

Yo agarré el tenedor, vacío, y mirándolo con absoluta provocación, me lo metí en la boca.

-Basta. Cuento tres y en tres estás comiendo.

(Silencio)

- Empiezo: uno…

(Miro a mi abuela)

-Dos…

(Decido no comer y averiguar las consecuencias)

-¡No me hagas decir tres! ¿Qué hacemos si no lo comés? ¡¿Tirarlo?!

Entonces miré de frente a mi padre y teniendo absoluta conciencia de lo que me podía pasar, le dije:

-No, que no lo tiren, que se lo den de comer a los pobres...

Lo que pasó a continuación fue, desde el punto de vista teatral, espectacular. Lo reconozco. Mi padre estiró el brazo y en un sólo gesto me agarró del brazo y me revoleó por encima de la mesa.
Primero fui a parar a la alfombra persa del salón, la misma en la que estaba tirada antes mirando la tele. Suerte que era bastante mullida, porque de lo contrario habría acabado en el hospital de las contusiones, pero es lo que tienen los ricos, pueden estrellar a sus hijos en el suelo sin problemas, ya que siempre encontrarán una mullida alfombra que los proteja.

Mientras mi abuela gritaba “¡dejala, pobrecita!” y mi hermano y mi abuelo seguían comiendo, yo por adentro me moría de risa. Escuchaba las cosas que me decía mientras sin ninguna convicción intentaba pegarme, y de verdad me daba risa.
Jamás me había pegado y, pobre, no le salía.
Sé que mencionó a Marx, a los obreros rusos y el fin de las clases sociales. También me dijo que era una burguesa aristocrática y que la vida real no era la vida de mi abuela (hay que decir que en eso tenía razón, ojalá la vida real hubiera sido la vida de mi abuela).

Tengo que reconocer que esto de la violencia no era lo suyo. A mi padre se le daban mucho mejor otras cosas, dos ahora se me están ocurriendo: escapar de dolor de la única manera que podía y soñar. Soñar con hacer realidad cosas que para él nunca llegarían.



-

dimecres, d’abril 12, 2006

Esperando me a mí



-¿Y si nos arrepintiéramos..?
-¿De qué?
-¡Hombre! No hace falta entrar en detalles.

Samuel Beckett (Dublin, 13 de abril de 1906 - París, 22 de diciembre de 1989)

dissabte, d’abril 08, 2006

Las pantuflas como tal


Las pantuflas como tal, son como éstas. A veces, cuando estoy rica (cosa que afortunadamente no sucede a menudo) salgo para comprarme algo y que éste algo sea exactamente el algo de mis sueños.
Ya que cada día me he de conformar con lo que me toca sin decidirlo, esos días que les digo salgo oronda con el firme propósito de adquirir el salmón más exquisito, el libro aquel descatalogado, un "au de perfum" y no un "au de cologne", etc. 


Hace unos meses le tocó también a....las pantuflas. Necesitaba sí o sí, comprarme un par de pantuflas. Yo, desde un día que tuve que internar a mi padre casi medio totalmente enfermo y el médico como si nada me pidió que le trajera las pantuflas de casa, como que no. Desde aquella época comprar pantuflas o un piyama es una actividad interdita, no puedo dejar de acordarme de mí corriendo desesperada al Carrefour para que mi padre tuviera lo necesario lo antes posible. 
Porque ese día que les cuento, en tres segundos, parados los tres en el ascensor mi padre, yo y el médico descubrí que el señor este que me había dado la vida no sólo no tenía pantuflas sino casa ni nada, y no era cuestión, que él, tan elegante, tuviera que andar desarrapado los días antes de su muerte. No, no, no. Así que ahí andaba yo por los carrefures, comprando pantuflas y un piyama de lanita, medio de bebé, medio de abuelo, medio de moribundo. 
Cuando llegué con las compras, mi padre se vistió con todo en diez segundos. Nadie en el hospital sospechó que era un piyama recién comprado, lo había elegido tan bien que hasta mi papá pensó que había dormido con él los últimos años de su vida. Nadie lo hubiera pensado, les diría ni yo. Viéndolo vestirse con tanta tranquilidad y rapidez, sin mirar lo que le había llevado, hasta casi consigue hacerme creer que todo era de él y que no había sido yo la que lo había elegido y comprado. 
Me quedé inmóvil mirándolo. Se vistió y no me hizo ningún comentario. A veces dudo si en realidad lo que pasó no es que el mayordomo de casa vino en el coche con la ropa de noche de mi padre, lo saludó con un "Buenos días Don Jorge, ¿necesitará algo más..?". Es que a mi familia en general se le daba muy bien eso. Creer que conservaban tenían cosas que en realidad ya habían perdido.

dimarts, d’abril 04, 2006

Centimetros de mi piel


Como una dama antigüa, como mis bisabuelas en el pasado, puedo sólo mostrarte centímetros de mi piel. Podría conformarme, regodearme en la elegancia de la sonrisa tímida y tras mi sombrilla de encaje, mirarte de frente con picardía bajando los párpados para que vos, al cerrar los ojos, te estremezcas imaginando la sensación de mis pestañas rozándote el ombligo...

Pero es que no. Me vas a perdonar, pero resulta que soy más carnal. Y no más carnal con este estilo tuyo de puñales y lágrimas. No más carnal con este poner a prueba permananente. No más carnal con estas trampas sin reglas ni previo aviso. Mi carnal es más mejor, como decían siempre mal mis compañeritos de escuela, esos que salían de un barrio, esos que no tenían educación....Más mejor así nomás, puesto sin comillas ni sic entre paréntesis. Mi carnal es más mejor. Espero que no termines de transformarte en la maestra que los corregía, en yo que miraba sin llegar a saber si estaba de acuerdo. Espero. Te quiero más de lo que debería, vos, mi amada infinita, mi amada maculada, yo, que ya no soy más yo sin vos, Barcelona.

diumenge, d’abril 02, 2006

Dos dias perfectos


Tengo que ser justa. Barcelona puede ser terrible....y maravillosa. A veces voy caminando por la calle y me cruzo con alguna persona llorando mientras va para algún lado y me digo: -Uy...dolor en Barcelona. Cuando uno es extranjero, dolor en Barcelona es mucho dolor, dolor seco, insoportable. Pero están los otros, están también los días de felicidad...y bueno ¿Cómo explicarles..?. Es que no, no voy a explicarles. Porque para cada uno es diferente, y entonces sólo les digo eso: fueron dos días espectaculares. De Sol sin mucho calor, de cielos naranjas en mi terraza, de amigos llegando con flores de visita y de improviso...De té con pastelitos indúes y música. Dos días de anécdotas de Londres, de Buenos Aires y la India. De reencuentro con Yves, a quien hacía dos años que no veía. Y también (sobre todo) escribir, escribir y escribir como hacía meses no hacía, descubrirme con ganas imparables y.....lo que les dije: dos días de ......lujo iba a poner, pero es que no, no me gusta esa palabra. ¿Porque el lujo qué es? un asco, y éstos dos días fueron como les dije, incomparables.

dijous, de març 30, 2006

La niña impetuosa que lo quiere todo



La niña impetuosa, activa, que quiere aprovecharlo todo, vivirlo todo, estudiarlo todo. Que quiere ser músico y actriz y deportista. Que quiere ser elegante e intelectual, y se afana por lograr la perfección en todo. Suele ser realmente atractiva, realmente inteligente; pero no será feliz, ni hará feliz a los que vivan con ella.
(Carmen Werner, "Convivencia Social", curso 3º, libro editado por la Sección Femenina, 1955.)

dimarts, de març 28, 2006

Crueldades intolerables


Caty nunca consiguió ver el final de Dogville. Mejor, es terrible.
El día anterior me preguntaba si la solución era escapar, huir de Dogville. Ella me contestaba que...ahora no me acuerdo de lo que me contestaba pero me decía "nunca llegué a ver el final de la película".
Sonrisas en el auditorio.
Los que hayan conseguido llegar hasta el final saben a qué me refiero: después de una caravana de crueldades intolerables, Grace, la protagonista, agarra una ametralladora y los mata a todos.
Pensé en contestarle pero ese día quemaban coches en las calles de París y en los diarios de Argentina y Barcelona aparecían otra lista de desastres. Escribí entonces sobre mi rechazo absoluto de la violencia con una foto de Paul, el amor de mi amiga M., que viaja por el mundo en bicicleta pidiendo la anulación de la deuda de los países pobres.
También sobre mi creencia absoluta en la fuerza de la gente junta.
Ya sé, ya sé. La cuestión no es tan simple, ni tan suave. Sé que esta afirmación diaria respecto de la Paz (así, con mayúscula) es una desesperación por... exactamente es eso. Mi afirmación diaria respecto de la Paz es una desesperación. Una desesperación violenta.

Querida Caty: Mejor que no lo viste, no importa, es muy triste. No lo veas.

divendres, de març 24, 2006

Cambios

Esta foto que ven tiene un año. Apenas un año y es increíble cómo cambian las cosas. Las cosas importantes y las cosas tontas..mmmsé, no hay ningún dato porque este es un mensaje para mí misma, y aunque lo publique, muy privado. No es una clave ni nada parecido, es sólo un mensaje para mí misma, para leerlo yo y recordarme cosas. La melancolie ça continue mais il a des petites rayons que se asoman por mi ventana.

dimarts, de març 21, 2006

¿Huir de Dogville..?



Divina paciencia. Paciencia de sabios, paciencia de madre. Paciencia infinita. Hoy no me alcanza el Sol, ni esta luz que entra como vos por la ventana. No me alcanza. ¿Cómo no pensar que todo lo que pasa son señales? ¿Cómo no?. No importa qué, yo sé, los tres, todos lo sabemos. Una vez, y otra, y dos, y seis, y diez más. ¿Resistir? ¿Aguantar? No necesito buscar sinónimos en el diccionario. ¿Sostener? ¿Soportar? ¿Porqué? ¿Porqué? Dis-moi.

dilluns, de març 20, 2006


Me toca aborrecer la violencia, me toca y lo hago y no por obediencia a lo que me corresponde por generación sino por una convicción absoluta.
Aborrezco la violencia, todas las violencias que no enumero para no insultarles la inteligencia. Creo, y creo que es imprescindible, en la fuerza de la gente. Hablo de lo que tengo cerca, y esto que pasa en Francia es importante. Me gustaría tener una foto de alguna maestra del Chaco, en Argentina, o en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia o en Paraguay o en alguna ciudad chiquita de Perú o de Ecuador o de Colombia, o algún rincón de Latinoamérica. Una maestra que esté enseñando a leer, a dibujar o a escribir. No tengo.

Pero tengo una foto de Paul, que tampoco es en Latinoamérica sino en Africa, y no es de un aula sino de una nena con cara de Sol. Sí, es verdad lo que me dicen, estoy un poco triste. Tout se complique...c'est dure.

dijous, de març 16, 2006

Ventanas para suicidarse, ventanas para mirar la Luna

A no confundirse, no es que no entienda a mi abuela. De haber sido constructora, o arquitecta, yo también hubiera prohibido las ventanas. O mejor dicho, antes de ofrecer una casa a una persona, lo hubiera hecho pasar, necesariamente, por un riguroso cuestionario. El Proust me hubiera servido, así como lo ven, da mucho de sí. El futuro comprador o inquilino debería contestar este cuestionario y recién ahí uno estaría en condiciones de saber si esa persona está emocionalmente preparada para vivir en una casa con ventanas. Es verdad que hay gente que engaña, mi hermano, por citarles un ejemplo, una vez alquiló una casa que en teoría, y según mis análisis incertificados, le estaba absolutamente prohibida. Un piso en un sexto (o séptimo u octavo) piso en un edificio de lo más triste en un barrio de lo más desolador en una ciudad de lo más desquiciante en un país de lo más rellenear con lo que corresponda.

Así y todo, sobrevivió. Pudo pasar por la ventana y sólo abrirla para que entre el Sol. Como ven, todo falla.

dimarts, de març 14, 2006

Tarde por el Sol

Tarde, lo sé, lo siento. Es decir tarde para temprano, no como el domingo que era (ese día sí) tarde para tarde, tarde para cualquier cosa. Tan tarde que ya otro día. Es que entiéndanme, que una sea de invierno no quiere decir que no le guste el calor (estaba hablando de un calor específico: el térmico) (¿hay otro?), pero ahora que lo escribo (y pienso en ustedes que lo leen) se me ocurren otro tipos de calores, porque yo (Santa mujer) escribo calor y sólo pienso en el del verano (pobrecita) (¿pobrecita?) No como ustedes que lee "calor" y se le ocurren otros varios de ellos, el térmico (¡que no hay otro!) pero el calor en el sentido, enfin, en ese sentido que están pensando.

A lo que iba: que estoy aquí, tarde, porque me quedé tomando un té frío al sol. Dirán haciendo qué, digo qué más además de tomar el té. Pues lo que se vé en la foto y además (sobre todo) disfrutando que a partir de mañana no lo podré hacer: estreno trabajo nuevo.

Lo sé, lo sé, gracias anticipadas.

dilluns, de març 13, 2006

diumenge, de març 12, 2006

Vengo de aqui

La Pianista. La Plata.


Que tal. Tarde hoy, lo sé. pero es que han pasado un montón de cosas. El reencuentro con mi amiga Eglé, el cumpleaños suspendido de Santino, el mail de Raquel. Imposible. Para colmo Maxi, en un arrebato al verme tan desconcertada por los acontecimientos del día, me mira alegre y me propone:

-Miremos una peli, olvidémonos de todo, olvidémonos.
-Qué bien, es verdad- dije yo- comamos alfajores argentinos y àla, acabemos con el dolor!

¿Saben que película era?

LA PIANISTA.

No comments. Y ahora sí marcho. A leer Lulú, Tobi o Periquita. No puedo seguir con esas imágenes horribles es mi cabeza. Bona nit a tots.

Se preguntarán ustedes qué tiene que ver con ésto el mapa de la ciudad de La Plata, la bella. Pues NADA, era sólo melancolía.

divendres, de març 10, 2006

Tarta de verduras

Vale, depués sigo con lo de las ventanas. Pero ahora les quiero enseñar esta tarta de verduras que hicimos con Victoria. Ella hizo la masa (buenísima) y yo el relleno (idem).

Estaba tan buena como parece.

Las ventanas de mi abuela


Les cuento: Eso que se vé en la foto es la vista que tiene Victoria desde su ventana. ¿No es una maravilla? Es que ya saben...yo y mis ventanas...Desde que mi abuela me llevaba al balcón de su casa para señalarme en los edificios de enfrente las ventanas desde las que se habían tirado sus amigas, tengo una fijación. No por tirarme, porsupuesto, sino por las ventanas en sí. Ahora que soy mayorcita, sé que esas cosas marcan.
El ritual de mi abuela era el siguiente: Salir al balcón cada día a mirar (a mirar por la ventana, estuve a punto de escribir, pero si salía al balcón medio difícil mirar por la ventana, no?) A lo que iba, salía al balcón y yo, como abducida por una magnética energía, salía atrás de ella.
-¿Ves esa ventana...? -decía-
A lo que yo, si mal no recuerdo, no contestaba. Aunque la veía perfectamente, porsupuesto.

Tengo un poco de frío, sigo luego.

dijous, de març 09, 2006

Amparo



Nos conocimos en París hace seis años, en las clases de francés de Madame Thomas de Sainte Marguerite. Todavía no sabíamos que se llamaba Pauline, ni que había estado casada durante años con un escritor venezolano. A mí me encantaba su manera de andar, su rodete canoso, peinado impecable. Nos hacía estudiar un poema de memoria en cada clase. Todavía recuerdo "Barbara" de Jacques Prèvert:

Barbara...il pleuveut sans cesse sur Brest ce jour là...

et tu marches suriante, èpanuie...

No quiero recordar. Necesité seis años y varios viajes para conseguir ser feliz allí. A la gente le gusta pensar en París. La gente escucha París y piensa en amantes, paseos y felicidad. Pero yo no conseguía dejar de llorar. Llorar, llorar y no parar. Las botas mojadas por la lluvia, las medias empapadas y frías, el pelo enredado en la nuca poque cuando me lo lavaba tenía que hacerlo tan rápido que no me lo podía desenredar.
Viví en una habitación ínfima (sólo entraba una cama, una hornalla y una caja) y sin baño. Todavía puedo sentir el dolor en la nuca, como una espada clavada hasta la garganta cada vez que bajaba la cabeza para ponerla bajo el chorro de agua helada.

Almuerzo en Paris.

divendres, de març 03, 2006

Empiezo a entender

Es extraño, pero juraría que hace un tiempo (dos años, quizá..?) hice el mismo procedimiento: Decidir crear un blog, buscar entre las posibilidades la que me parecía más interesante y acto seguido voilà.
Ahora que lo he reintentado (y me ha salido) recuerdo el infierno de la otra vez. Horas y horas esperando (qué..?), infernales navegaciones (por dónde..?) para finalmente llegar a un puerto horrible, seco y en donde nada era lo que parecía. Ya ni me acuerdo del nombre, pero tampoco quiero mucho porque seguro que es tan seco y denso como el puerto blog al que llegué.
Hoy es marzo ya (hubiera preferido enero..?) y aquí estoy. Bienvenida.