dimarts, de febrer 06, 2007

Blaise Cendrars: leanlo. Por favor.



Sin embargo, era yo un pésimo poeta
que no sabía ir hasta el fondo.
Tenía hambre
y todos los días y todas las mujeres en los cafés y todos los
vasos
Hubiera querido beberlos y romperlos
y todos los escaparates y todas las calles
y todas las casas y todas las vidas
y todas las ruedas de los coches que giran en torbellino
sobre los ruinosos empedrados
Hubiera querido hundirlas en una hoguera de espadas
y hubiera querido triturar todos los huesos
y arrancar todas las lenguas
y licuar todos esos grandes cuerpos extraños y desnudos
bajo sus vestidos enloquecedores...
Presentía la llegada del gran Cristo rojo de la revolución rusa...
Y el sol era una llaga maligna
que se abría como una brasa.

Yo era un adolescente en aquel tiempo
tenía apenas dieciséis años y ya no me acordaba de mi
nacimiento.



Blaise Cendrars. En la foto: Vladimir Maiacovski.
("Prosa del transiberiano y de la pequeña Jehanne de Francia", fragmento)

Escucho: Sr. Chinarro (el mundo según)