dissabte, de juny 30, 2007

El bar del viejo Capdevila

Para el gordo el bar a esa hora era el lugar ideal, se podía conversar y tomar una cerveza tranquilo. El bar de su viejo, que a pesar de estar en el centro de la ciudad parecía de un pueblo.

El "Costa Brava", un nombre que de pequeño lo había hecho soñar y pensar en piratas, y que más tarde supo que era el lugar donde su padre veraneaba de pequeño. Lo habían comprado cuando recién habían llegado y él todavía era un bebé de brazos, había crecido entre esas mesas.

Entonces recordó que el bar no siempre había tenido ese nombre. Nunca supo qué llevó a su padre a descolgar el tablón de madera clavado en la puerta, que en aquel entonces se llamaba "La Pasionaria". Pero jamás olvidaría que después de hacerlo sus padres se habían abrazado como nunca y su padre había dicho:

-Perdóname, no necesito un cartel que cada mañana me recuerde los muertos.






Texto: Georgina Rôo.